Madrid.- Zaryn Dentzel (25), el genio californiano fundador de Tuenti, segundo destino más importante en España en páginas visitadas, es un hombre poco común. Dentzel ha logrado el sueño americano, sólo que lo ha hecho fuera de Estados Unidos, en nuestro país, y con la ayuda de sus amigos españoles. Este californiano, aterrizó en España con 15 años con motivo de un intercambio de estudios. Aquellos cinco meses de estancia le cambiaron la vida.
Cambió las playas de Santa Bárbara por la pequeña localidad extremeña de Cabeza de Buey, donde aprendió a hablar castellano y se sumergió por completo en la cultura española.
Esta experiencia “impactante” fue el germen años más tarde de Tuenti, pues fue durante aquella etapa donde conoció a los amigos con los que ahora dirige la mayor red social en castellano.
Pero tras su experiencia con una familia de La Serena, volvió a su tierra, donde terminó el instituto y la universidad, pero siempre mantuvo contacto con sus amigos de España. Mientras avanzaba con su formación académica -estudió Literatura Española y Relaciones Internacionales- fue conociendo el desarrollo de las redes sociales en internet.
"Yo pude conocer en mi país el funcionamiento de una red social y me especialicé. Así que me planté de nuevo en España junto con otros dos amigos americanos para lanzar la plataforma", asegura Dentzel.
Él y dos amigos norteamericanos llegaron a Madrid a mediados de 2006 y fundaron junto a sus amistades en España Tuenti. Aunque los primeros pasos los dio desde Estados Unidos, con el tiempo Dentzel se trasladó definitivamente a Madrid. Después de "muchas noches sin dormir y multitud de horas para ponerlo todo a punto" nació la criatura.
Al principio, 11 personas trabajaban en una oficina diminuta en el centro de la capital, pero con el éxito que rápidamente adquirió el proyecto se trasladaron el año pasado a un local más grande y ampliaron la plantilla a 35 trabajadores.
Convertido a sus 25 años en el fundador de la principal red social de internet en español, se le atropellan los recuerdos de una experiencia a la que le sacó mucho partido. Dentzel asegura haber conseguido su sueño con la ventaja de no tener que renunciar a sus ideas por un poco de financiación. "A nosotros afortunadamente nos bastó con el dinero de nuestros amigos y de la familia para empezar. Al no necesitar capital ajeno pudimos mantener nuestra idea hasta el final", afirma.
(Lavozlibre.com)












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