Comete un gran error Zapatero con la decisión de retrasar hasta 2013 el cierre de la central nuclear de Garoña. Con la pretensión evidente de quedar como un Presidente centrado, "que no favorece ni a unos ni a otros", según sus propias palabras, en realidad ha cedido ante los intereses económicos de las empresas eléctricas y del lobby nuclear. Con esta decisión vuelve a decepcionar a una base social que ve con estupefacción como ha sido incapaz de cumplir su promesa electoral de cerrar las nucleares al cumplir su vida útil, es decir, a los 40 años.
Garoña es una central vieja y peligrosa. Los informes del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) sólo son creíbles para la industria nuclear, pero no para una gran parte de la ciudadanía que hemos visto con preocupación como sus decisiones en los últimos años han estado sesgadas en favor de la industria nuclear. Mantenerla funcionando cuatro años más es exponernos a un riesgo inaceptable.
No estamos ya en los años ochenta, ni en los tiempos de «¿OTAN? De entrada, NO». El electorado de hoy se muestra mucho más crítico con las promesas incumplidas, y es probable que la decisión de Zapatero le esté suponiendo a estas alturas una sangría de votos entre los ciudadanos antinucleares, que no son pocos. Tampoco deja en buen lugar al Gobierno vasco de Patxi López, ya que la población vasca es abrumadoramente partidaria del cierre de la central, ubicada muy cerca de Álava, y sus instituciones se han mostrado reiteradamente partidarias del cierre inmediato de la central. Al igual que han hecho, por cierto, los Parlamentos Autonómicos de Aragón y La Rioja.
Se ha esgrimido la presunta soledad de Zapatero en contra de la energía nuclear dentro de su gobierno, para justificar esta marcha atrás. Pero es él mismo quien ha designado un Ministro de industria, Miguel Sebastián, abiertamente pronuclear; quien ha desmantelado el Ministerio de Medio Ambiente, cuya titular ha pasado por esta cuestión sin decir esta boca es mía y, en definitiva, quien ha alejado su acción de gobierno de una política ecológica coherente. No es esta la única promesa incumplida en materia de medio ambiente: ¿qué pasa, por ejemplo, con el Algarrobico? ¿Dónde quedó la Estrategia de protección de las costas? ¿qué ocurrirá con la refinería Balboa, en Extremadura? �.
En todo caso somos conscientes de que esta es una lucha larga. Pelearemos hasta el final para conseguir adelantar esa fecha de cierre, y promover un modelo energético diferente al actual que, basado en la nuclear y los combustibles fósiles, nos lleva al abismo ambiental.
FUENTE: Elmundo.es












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