DARPA nació casi como una agencia espacial. Aunque cedió el protagonismo a la NASA, los avances militares son cosa suya. El programa Falcon, por ejemplo, busca naves capaces de volar a velocidad supersónica. Ya han realizado dos pruebas con éxito.
En la derrota final de Hitler tuvo mucho que ver la falta de combustible para alimentar su maquinaria bélica. En unas guerras futuras donde la electrónica será omnipresente, EEUU busca prescindir del petróleo. El programa VHESC, desarrollado en la Universidad de Delaware, ha conseguido ya módulos solares con un 50% más de eficiencia. El objetivo es cuadruplicarla en un futuro cercano.

El programa ISIS pretende emplear los tradicionales dirigibles, descartados hace un siglo para uso bélico, como radares gigantes. Situados a elevada altitud, toda la nave haría de radar. Esto le permitiría cubrir áreas muy amplias del campo de batalla. El proyecto está en fase III, la última antes de su adopción.
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DARPA lleva 40 años investigando con la tecnología láser. Primero como sistema de telecomunicaciones y luego como dispositivo de guiado de armas. Pero, sin dejar estos campos, sus dos proyectos principales ahora son el SLC, que quiere usar el láser azul para las comunicaciones con los submarinos, y HELLADS, un sistema de rayos de alta energía para destruir objetivos enemigos con precisión.
(Fuente: Publico.es)












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