La mala suerte ha querido cebarse esta vez con Pau Gasol. Sólo el puede saber lo que se le pasa por la cabeza a uno cuando se lesiona durante un partidillo de entrenamiento cuando durante un año ha aguantado los hachazos de todos los pívots de la NBA.La historia tiene mucha más miga si se tiene en cuenta lo que ha tenido que poner de su parte el de Sant Boi para llegar al Eurobasket.
Después de una temporada cargadísima de partidos -es lo que tiene ganar el
anillo de la NBA- decidió echarse un poco más de peso a la espalda para jugar con su selección. Cuarto día desde que se incorpora a la concentración, primera toma de contacto medianamente seria con el balón, intenta ponerle un tapón a Felipe Reyes, se lleva un golpe en el dedo índice de la mano izquierda y acaba viendo las estrellas.
Y lo de ver las estrellas no es una exageración. El impacto fue tan fuerte que Pau acabó mareado y tuvo que tumbarse en el parquet para recuperarse. Tras el susto inicial, todo el mundo confiaba en que se tratase simplemente del impacto del momento. Por si acaso había que ir al hospital.
20 días para poder empezar a tocar balón cuando faltan 28 para que arranque la competición. Ni FEB, ni seleccionador ni médicos quieren arriesgarse a hacer un pronóstico. Prefieren esperar a ver cómo transcurren los acontecimientos. La cosa pinta difícil pero no imposible, no se puede olvidar que estamos hablando de Pau Gasol.
(Marca.com)
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