Las lágrimas mientras se retiraba del terreno de juego tras el pitido final, que secaba con su propia camiseta, el consuelo de Maradona, fueron la última imagen de un Messi que se despidió del que iba a ser su mundial llorando... y sin marcar. Lo intentó todo en los cuatro primeros partidos, regaló tantos a sus compañeros, fue el hombre encargado de abrir las defensas adversas, el más brillante. Pero no marcó....Siga leyendo.


