
El Sistema Solar parece un modelo de estabilidad. Fenómenos como los eclipses pueden pronosticarse con precisión, y los movimientos de los planetas por sí mismos pueden predecirse con exactitud en los próximos de millones de años. Sin embargo, hay cierto caos, al que se le atribuyen variaciones en las órbitas de los planetas, que podrían producir colisiones entre éstos.
Así, han determinado cómo la Tierra puede colisionar con Mercurio, Marte o Venus. Y advierten que si bien no hay necesidad de preocuparse (pues en caso de que esa colisión tenga lugar las posibilidades son relativamente pequeñas), no será hasta unos cuantos miles de millones de años.
Anteriormente se realizaron estudios de orbitas planetarias basados en simulaciones estadísticas (ecuaciones promedio para el estudio del movimiento de los planetas). Sin embargo, estas ecuaciones se vuelven defectuosas cuando se considera una colisión planetaria. En el estudio, publicado en el último número de 'Nature', Jacques Laskar y Michael Gastineau usaron un modelo no promedio que toma en cuenta la relatividad general de todo el sistema solar en los próximos 5 mil millones de años.
En otro escenario, que tendría lugar dentro de 3 mil millones de años, se vio a Marte y a la Tierra orbitar a menos de 794 kilómetros, además de cinco casos en los que Marte podría ser expulsada del sistema solar en los próximos 5 mil millones de años.
Por otra parte, encontraron una colisión entre 2 cuerpos celestes en casi 200 escenarios, de los cuales 48 incluyen a la Tierra.
Simulaciones con ordenador
Las continuas interacciones por atracciones gravitacionales entre planetas degradan sus repetitivos y predecibles movimientos. Con el tiempo, un sistema de órbitas puede volverse más desordenado, de forma que los planetas colisionen con una estrella u otro planeta.
Los ordenadores ahora son lo suficientemente rápidos para poder producir modelos del sistema solar a través de los 5 mil millones de años de vida del Sol. Una de las cuestiones que ha surgido de todo esto, desde un punto de vista dinámico, es que el Sistema Solar es la suma de dos sistemas de planetas. Los gigantes gaseosos (Júpiter, Saturno, Urano, y Neptuno) constituyen una constelación extremadamente estable, mientras los rocosos planetas terrestres tienen un equilibrio mucho menos sólido.












.jpg)