Disfrutando de la noche en Madrid con una cena en la terraza de un restaurante, el portero y la recién descubierta no periodista se percataron de la presencia de unos fotógrafos que les retrataron en la distancia. El enfado de Iker Casillas fue considerable y pidió explicaciones incluso a los dueños del local con una gran gesticulación. Mientras, Sara Carbonero se mostró impertérrita y tan sólo giró la cabeza en una ocasión para mirar hacia el lugar donde señalaba el dedo de su novio...Siga leyendo.


