El pene humano carece de espinas gracias a la pérdida evolutiva de un trozo de ADN no codificante, según un estudio de la Universidad de Stanford en Estados Unidos que se publica en la revista 'Nature'. El trabajo describe cómo las eliminaciones del ADN regulador han ayudado a esculpir la evolución de características específicas humanas. Las espinas del pene son comunes en otros animales, incluyendo los chimpancés, macacos y ratones...Siga leyendo.


